Publicado: 2 de Octubre de 2019

Alrededor de los 5 años la mayoría de los niños empiezan a mudar los dientes de leche.Es un momento muy especial, tanto para los niños como para sus padres que suelen guardar los dientes de leche de sus hijos como un recuerdo de su primera infancia, nuestros “ratoncitos Pérez”. Sin embargo ¿Saben ellos que están guardando un potencial tesoro?


Se ha descubierto que la pulpa dental, el tejido blando que se encuentra dentro de los dientes de leche, contiene muchísimas células madre. 

Estas, son vitales para la salud pues su función principal consiste en formar el resto de las células del cuerpo y se encargan de reparar los tejidos dañados y sustituir a las células que mueren de forma natural o como consecuencia de una lesión o enfermedad.

Sin embargo, poseen una capacidad limitada para reparar las lesiones en el cuerpo, de manera que después de determinada edad no son capaces de restaurar todas las células afectadas. En estos casos, contar con un banco de células madre que sean capaces de multiplicarse y empezar a sanar las áreas afectadas puede ser muy efectivo para reducir el daño celular y prevenir numerosas enfermedades degenerativas. 

¿Y si empezamos a llamar a nuestro dentista de confianza y jubilamos al Sr. Pérez?


 El procedimiento para extraer los dientes de leche del niño sin dañar su contenido es muy fácil y además, indoloro.


¡¡En nuestra clínica queremos acompañar a los más pequeños en ese pequeño salto a la etapa del crecimiento de los dientes definitivos!! Y, por supuesto, asesorar a las mamás y papás para que mantengan una buena salud dental hasta la adultez.

 ¡ADIÓS RATONCITO! ¡HOLA FUTURO!